reparando las bicicletas o alistándolas momentos antes de la partida.
Nos ha cuidado a todos, el era quien cerraba el grupo acompañando a quien se retrasaba y quien nos daba aviso de los vehículos que venían por detrás. Su predisposición para servirnos fue una constante a lo largo de todo el viaje.
Realmente deseo que esta sea la primera de muchas aventuras juntos en la que podamos no solo disfrutar del regalo de la amistad sino de la posibilidad de hacerles bien a otros.
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